Empedrados paraíso de pesca y Barrancas

Cómo nos temíamos sobre las 5 de la madrugada comenzó a llover, menos mal que no es una lluvia fuerte. Nos levantamos muy pronto y los guardaparques nos revisan la carretera de salida confirmándonos que está bien. De nuevo 15 km hasta la puerta pero esta vez creo que la arena está más compacta por el agua y frío de la mañana, salimos sin problema.
Llegamos a Empedrado, pueblo a la orilla del Paraná del que tenemos referencias muy buenas. Compramos en el pueblito y nos vamos al camping municipal. Resulta ser un camping muy grande, al lado de la playa. Hay acampados una gran familia de gitanos, con un autobús y varias furgonetas. Cuando hablamos con ellos nos dicen que son gitanos nómadas, que se dedican al comercio de todo tipo de artículos, su habla es un exquisito castellano y muy educados, no tienen palabras propias como los gitanos españoles.
Día 74
A la mañana nos acercamos a la orilla del río, este está flanqueado es nuestra orilla por lo que llaman “Barrancas”, son barrancos de arena con formaciones muy singulares que ha modelado en ellas el agua y el viento, son parecidos a las cárcavas pero de arena petrificada se extienden unos dos kilómetros a lo largo de la costa. Jesús dice que tienen mejor fotografía con la luz de la tarde, así que bajaremos también por la tarde dando un largo paseo.
Por la mañana Jesús bajó temprano a pescar pero nada de nada, el cebo que tiene no es el adecuado. Mientras tanto Carmen se acerca al pueblo a localizar una lavandería donde nos laven la ropa ya que tenemos un buen montón. Como cobran por piezas, Carmen decide lavar, en unas pilas del camping, las bragas, calzoncillos y calcetines, cuestión de economía.
La luz del sol de la tarde ilumina las barrancas sacándolas unos con bonitos tonos amarillos y ocres con unas sombras muy bien definidas que muestran las hendiduras, fisuras y requiebros que conforman un paisaje muy bonito. Durante el paseo nos encontramos a los gitanos que están pescando, les preguntamos y nos dicen que es la comida para estos días, con ellos están algunos niños que se lo pasan pipa con las cañas retándose a ver quien saca el primer pez.
En el camping los gitanos se han trasladado al lado nuestro, la zona más alejada de la entrada ya que cerca están instalando un escenario para la fiesta de fin de curso de los estudiantes, que aquí le llaman “la estudientina” . Además del autobús, un pequeño camión y varias furgonetas, tienen varios ponis a los que atiende un joven que retira las cacas inmediatamente que los animales defecan. A pesar de tener un desparrame total son muy distintos de los españoles, nada escandalosos, limpios y buenas formas. En ningún momento molestan, incluso sienten curiosidad. Nos cuentan que llegaron a América por las persecuciones alemanas antes y durante la segunda guerra mundial, que hay gitanos por toda Sudamérica y que además de español hablan romaní.
Día 75
Jesús tiene ganas de pescar, ha oído que hay muy buena pesca pero no desde la costa, hay que salir en barco así que temprano baja al embarcadero a ver si hay hueco en alguno de los barcos que salen a pescar. Hay suerte ya que un barquero está libre y le ofrece un buen precio por media mañana incluyendo las cañas y el cebo. Se lo pasa fenomenal ya que ha pescado un dorado de unos 6 kilos y una piraña de unos dos quilos que devuelve al río ya que no es muy buena de comer. El dorado dio mucha batalla antes de rendirse, dio unos saltos fuera del agua que superaba el metro de altura, tiraba fuertemente a favor de corriente buscando zafarse del anzuelo, Jesús siguió los consejos del barquero y no le dio tregua hasta que el pez ya cansado de la lucha se dejó agarrar y subir al barco donde el barquero le asesto en la cabeza un buen golpe para que muriera de forma rápida, no es un consuelo, pero ayuda. Es un pez muy bonito de un dorado brillante y una cabeza parecida a la del salmón. La mañana, para Jesús, ha sido muy emocionante y divertida, además de la pesca tuvo un bonito paseo y vio las Barracas desde otro punto de vista.
Jesús llega relativamente pronto y muy feliz, dispuesto a hacer el pescado a la parrilla y volver a pescar en la costa por la tarde ya que el barquero le ha dejado algo de cebo. El Dorado es tan grande que congelamos dos grandes trozos y regalamos un trozo que no nos cabe a los gitanos. A la tarde Jesús vuelve de nuevo con un pescado que le llaman boga, de unos dos kilos que dicen está muy rico. Lo limpiamos y congelamos el congelador está a tope. Es un congelador de 32 litros que tenemos independiente de la nevera, que tiene un congelador muy pequeño.
Mientras Jesús pesca, Carmen ayuda, telemáticamente, nuestra hija Ana ya que han salido unos boletines difíciles de tratar. En España, una de nuestras fuentes de ingresos es un trabajo que salvamos de la quiebra de Deley Net, suministrar la relación de sanciones administrativas de tráfico (multas de tráfico), publicadas en los boletines oficiales, a distintas aseguradoras de vehículos.























