Recorriendo la Provincia de Misiones
23 a 31 de Agosto.
Amanecer precioso con un cielo despejado pero hay una bruma en el lecho del rio que se extiende por toda la pradera como una fina capa de nubes. Todo es silencio mientras nos acompañan, como casi siempre, el trinar de los pájaros, hasta parece que mantienen una conversación, pi pi piii paaa (hola ¿Cómo estás?) piii pi paaapi (yo bien ¿y vos?).
Llenamos de agua el depósito de la Merche y salimos hacia Aristóbulo del Valle, en esta zona hay varios saltos que ver.
En Santo Pipo, una población cercana a dónde hemos dormido visitamos una cooperativa de mate. Un señor muy amable nos muestra y explica el proceso de plantación y elaboración del mate, interesante explicación y demostración. Compramos algo de yerba mate, Carmen se va aficionando, además le gusta muy amargo, Lola ha conseguido uno muy suave y también toma, a Jesús le gusta el mate cocido, que es en bolsita como el té.
El mate es una bebida hecha de una planta conocida como yerba mate, muy apreciada en Sudamérica, especialmente en Argentina, Uruguay y Paraguay, aunque también en algunas regiones de Brasil, Chile y Bolivia. Se prepara en una infusión como el café o el té, pero se consume de una manera muy particular, ya que no se bebe de una taza sino a través de un sorbete denominado bombilla que se coloca en un recipiente especial llamado mate.
El consumo de mate se originó como una especie de rito de los nativos guaraníes que habitaban el territorio que hoy ocupan Paraguay y las provincias argentinas de Misiones y Corrientes. Los guaraníes solían plantar yerba mate donde sepultaban a sus seres queridos para luego cosecharla y preparar una bebida que compartían con los miembros de sus familias, todos sentados en círculo. Los guaraníes practicaban este rito porque creían que de esa manera, el espíritu de sus seres queridos crecería con la yerba mate y luego pasaría a sus cuerpos a través de esta bebida.
Hoy en día, la forma de beber mate en Argentina no ha variado mucho desde esa época, ya que a diferencia del té o el café, que siempre se beben individualmente, el mate es una bebida que se acostumbra compartir entre conocidos, familiares, amigos o compañeros de clase o de trabajo, lo que le da una importante connotación social que las otras bebidas no tienen.
La cultura de tomar mate comprende la propia forma de preparar la infusión y su propio vocabulario. Beber mate es un hábito social que se realiza muchas veces en conjunto, es decir, que varias personas comparten del mismo mate y un miembro del grupo funge como cebador, quien lo llena completamente para cada bebedor y lo pasa a modo de ronda. A esta actividad se le denomina matear.
Al acto de agregarle agua caliente a la infusión se le llama cebar en vez de servir. La manera de mojar la yerba es fundamental para que el sabor sea óptimo, y eso es lo que diferencia a un buen cebador de uno malo. Se debe hacer un pequeño agujero con el dedo para verter allí el agua, de esta manera se comienza a mojar justo en el pozo que forma la bombilla, lo que hace la infusión menos amarga e impide que pasen restos de yerba por la bombilla.
Tomar mate ocupa un lugar importante en la cultura de Argentina y Uruguay. Es una costumbre muy arraigada que reúne a la gente y le permite charlar, socializar y compartir un rato agradable mientras disfrutan de un delicioso mate. Si viajas a Argentina o Uruguay próximamente, no dejes de tomar mate y traer a casa contigo tu propio mate y bombilla.
En todo el trayecto vemos muchos cultivos de mate y de té, se extienden donde antes había selva. El paisajes es muy bonito con plantaciones de té como si fueran jardines de setos bien recortaditos y macizos de flores de tonos rosáceos, casas grandes de madera y ganado, también pasamos por pequeños poblados diseminados de guaraníes en apariencia sucios y muy pobres.
Llegamos al primer salto con mucha ilusión ya que además es el más alto de la provinciade de Misiones, el Salto Encantado con más de 70 metros. Pero nos llevamos una decepción tremenda, el salto a penas lleva agua y le renombramos como el «salto del chorrillo», hacemos un pequeño sendero de unos 1.000 metros y comemos en el restaurante porque se nos ha hecho tarde .
De vuelta al pueblo intentamos cambiar pero los cajeros nos ponen una tasa muy alta, el cambio es muy bueno porque ha bajado el peso argentino mucho pero no encontramos casas de cambio y los bancos están cerrados. ¡Vamos sin pesos argentinos!
Salimos tarde a buscar un camping por el camino de regreso y llegamos a una zona de camping al lado del río Cuña Pirú.
Amanecemos a la ribera del rio Cuña Piru, no es muy grande, me recuerda mucho a nuestro Tajo en sus mejores tiempos, el agua no corre mucho pero está limpia.
Pasamos la mañana de colada, hemos acumulado mucha ropa y ya va siendo hora.
Tenemos una pequeña señal de wifi y Jesús, por fin, puede mandar algunas fotos a la web. Por la tarde nos acercamos a una pequeña cascada que hay cerca y surgen los chistes comparativos con el anterior salto de “El Chorrillo” ya que este lleva mucha más agua y no tiene ninguna publicidad turística , el resto de la tarde de lectura.
Tras dos noches a la ribera de Cuña Piru, salimos temprano hacia el pueblo de Soberbio a unos 140 km, paramos en uno de los puestos de los guaraníes, parece que viven un tanto aislados y nos sorprende que no sepan apenas el español, algunos ni siquiera nos entienden. El guaraní es bajito y de piel oscura pero no negra, tienen la cara muy redonda y los ojos rasgados.
Llegamos a el Soberbio a comer, preguntamos en información turística y nos dan mapas de los saltos del Moconá localizamos un camping en el pueblo al lado del río, es domingo y todo está cerrado, mañana tendremos que cambiar donde sea y Lola necesita sacar el vuelo de vuelta a España, ya le quedan pocos días para regresar, las nietas la esperan.
Día 51
A primera hora Jesús se va al pueblo a intentar localizar un lugar donde nos cambien euros por pesos argentinos. ¡Y por fin!, consigue que le cambien 450 euros en un negocio de máquinas tragaperras.
Salimos sin prisa a los saltos del Moconá, en el camino paramos en una chacra donde tienen plantas medicinales y mermeladas, hacemos un recorrido con el dueño y nos enseña las plantas autóctonas y otras medicinales, con explicaciones de que dolores o males combaten. Lo que más nos sorprende es un frutal cuyos frutos son exactamente iguales a una mandarina pero son tremendamente ácidas, son limones. Estamos en invierno y nada está en flor. Compramos unas mermeladas deliciosas, el propietario nos comenta que si vamos a los salto mejor que sea hoy pues el caudal del río depende de unas compuertas más arriba que cierran el sábado para abrir de nuevo el lunes, cómo son saltos en vertical cuanto más bajo este el río más alta es la caída y más bonitas son, así pues salimos deprisa para poder hacer la visita.
La carretera se hace más estrecha y sinuosa con grandes subidas y bajadas hasta el punto que, aún frenando con el motor, los frenos se calientan mucho y huele un poco a quemado. Llegamos a un puente con una fuerte pendiente de salida lo que hace que peguemos con la bola de remolque y la rompemos del soporte que la une al chasis, no es un gran problema ya que no la utilizamos pero si nos servía de defensa para proteger el depósito de aguas grises que está justo al final.
Llegamos a la entrada del parque y previo pago del parking no apresuramos a tomar el último barco que hace la visita. Los saltos del Moconá son impresionantes, es una falla en el transcurso del río Uruguay de unos 1.500 m de largo por dónde se precipita gran cantidad de agua. El río hace frontera con Brasil, de manera que el salto está en el lado argentino y en frente el lado brasileño con enormes piedras desde donde se pueden contemplar este precioso salto de agua . Desde el lado argentino solo se puede ver en una zodiak manejada con gran destreza por un barquero al que le gusta que nos mojemos ya que no para de aproximarse a las caídas de agua de manera que nos cae todo el rocío encima.
Terminamos a las 4 de la tarde, no hemos comido y decidimos salir del parking y aparcar en un lado de la carretera para hacer una comeda-merienda-cena y hacer noche allí para el día siguiente pasar a hacer los senderos que no hemos podido hacer, pero llega un guarda-parque que muy amablemente nos hecha de allí indicándonos que tenemos que salir fuera del parque para poder pernoctar y que este acaba justo después del puente donde tuvimos el percance. Volvemos a rozar atrás bastante así que decidimos no volver al día siguiente. Se nos hace muy tarde buscando un lugar donde poder pasar la noche hasta que por fin ya entrada la noche llegamos a un camping. Jesús acaba bastante cansado
Amanece con niebla pero el sitio es muy agradable, tiene mucha sombra y una pequeña cascada, Lola ha confirmado el vuelo para el día 6 así que decidimos quedarnos otra noche, pasamos el día muy tranquilo leyendo, ordenador etc…
Salimos tarde del camping para hacer un largo camino de 185 km para cruzar de este a oeste Misiones y con bastante calor. Dejamos de nuevo el río Uruguay para llegar a la ribera del Paraná que en estas latitudes es mucho más caudaloso y grande.Buscando camping nos metemos hacia la costanera de el Alcázar, en el club de pesca un sitio precioso co n unas vistas espectaculares, desembocadura del arroyo Paranay, ¡arroyo! es mayor que el Ebro a su paso por Zaragoza.
Día 55
Salimos con mucha pena del sitio tan bonito que dejamos. Subimos por la Ruta 12, el último trecho que nos queda del norte de misiones. Pasamos por ejemplo por Caraguantai, aldea donde nació el Che, pero ni rastro de algo que nos avise de ello.
Paramos en Montecarlo y visitamos el parque Juan Vortisch donde se hace la fiesta nacional de la orquídea pero desgraciadamente no están en floración. También hay un gran laberinto de matas bastante altas, hacemos el recorrido y continuamos viaje. Llegamos ya tarde al Dorado donde hacemos noche en un camping no muy bonito.
Salimos de el Dorado, en dirección a la población de Wanda donde visitamos las unas minas en explotación de piedras preciosas. La verdad es que no esperábamos mucho pero nos gustó bastante porque la explicación fue bastante interesante sobre la formación y extracción de las gemas. La visita dura unos 30 minutos y tuvimos la suerte de asistir a una explosión dentro y otra fuera pues están agrandando la mina.
Hacemos noches en un camping que están terminando de reponer, nos llueve por la noche.


