Cabo Raso – Leones Marinos




































Cabo raso era un pequeño pueblo de la Patagonia de principios de siglo, tenía la cualidad de ser un puerto natural, la bahía aunque de cara al mar, es muy profunda. Desde aquí se mandaba la codiciada lana a puertos ingleses, poco a poco fue perdiendo fuerza en favor de otro puerto más seguro, Camarones. La ruta 1 también perdió afluencia por el nuevo trazado de la ruta 3 ya asfaltada y el pueblo fue abandonado y como nos contaba Eduardo, el dueño actual de una casa rural para turistas, totalmente destruido y olvidado. Eduardo y su mujer llegaron hacia 9 años reconstruyeron una de las casas para turismo rural, tiene ya varias casas, dos ranchitos apartados de la playa y una hospedería con 4 o 5 habitaciones, también permite camping. Es un lugar con mucho encanto, sin lujos, sin ostentación, humilde…
Día 116
Nos levantamos temprano para hacer una excursión a una lobería que está a unos 8 kilómetros, Eduardo nos ha dicho que hay muchos leones marinos y también bastantes elefantes.
En el camino paramos junto a un barco varado y ya muy oxidado en la costa.
Cuando llevamos 7 kilómetros empezamos a divisar a los leones marinos, hay muchos, no ¡hay muchísimos! Abarcan más de un kilómetro de costa, son centenares. Al principio solo vemos leones marinos machos, grandes y jóvenes, ninguna hembra y algún que otro elefante marino entre ellos. Seguimos recorriendo esta espectacular lobería y llegamos a una zona donde la inmensa mayoría son hembras. Entre las hembras hay grandes machos, estos se dedican a apartan a una hembra con la que aparearse. Vemos los cortejos y también los rechazos de alguna hembra que no quiere fiesta e intentan rechazar al pretendiente.
Hay gran cantidad de aves, sobre todo gaviotas de distintas especies.
Seguimos recorriendo las colonia, nos dijeron que los elefantes marinos estaban más alejados, así que seguimos hacia adelante y tras pasar una colina bajamos a una cala donde había un elefante marino con su aren de 6 hembras y 4 bebés , uno de ellos nos mira muy fijamente, al lado de su madre, una vez satisfecha su curiosidad reclama su ración de leche y vemos con gran placer como mama.
De regreso vemos con gran asombro cuatro liebres patagónicas y dos gazapos. Estos animales son difíciles de ver.
A nuestra llegada una ducha y cena romántica en la casa rural, un gran salón con una enorme chimenea y un espectacular ventanal desde donde se ve un precioso paisaje de la costa.
Para rematar el día un bonito atardecer con el cielo rojo.


