Días 82 a 84 – Argentina – Villa Epecuén, ciudad fantasma – 312 Km

Villa Epecuén, ciudad fantasma

26, 27 y 28 de septiembre.

Salimos pronto. De nuevo a la ruta 3, la estamos haciendo de norte a sur en su totalidad cruzando la pampa bonaerense, la provincia de Buenos Aires, que debe de ser de las más grandes.

Llegamos bastante tarde a Carhue, siguiente punto en nuestra ruta, vamos al camping Lavalle, porque tiene termas. Nos cuesta al día 10 euros y tiene unos servicios excelentes, muy limpios y con calefacción!. “Las piletas», como ellos llaman a las piscinas, son de agua muy muy salada que extraen del lago Epecuen. Siempre fue un balneario de aguas y barros medicinales. 

Hemos sacado la boga que pescó Jesús en Empedrado y Jesús la hace a la parrilla, está muy buena hasta Carmen se cómo un buen trozo, no le va mucho el pescado.

Jesús está bastante cansado de dos días de mucho conducir, así que no hacemos mucho en la tarde, eso sí, probamos la pileta.

Llegamos a Carhue porque queríamos visitar el lago y el pueblo cercano, un pueblo fantasma abandonado a la fuerza por qué el nivel del lago comenzó a subir. Abajo dejo la historia.

Queremos hacer la visita con las bicis pero para ello tenemos que ponerlas al día, sobre todo limpiarlas, ¡¡¡están marrones!!!!. Del polvo de los caminos. Tardamos toda la mañana, también sacamos todo el contenido de la tortuga (recinto bajo la cama que se accede desde fuera de mucha capacidad donde llevamos gran cantidad de material) casi todo va en cajones recolocamos y recontamos todos los repuestos. Comemos el último bacalao que nos quedaba y otra vez a la pileta.

Ha sido un día de calor y nos vamos a ver el pueblo fantasma de Epecuén un poco tarde. Como no preguntamos nos vamos por el camino más largo, 16 km, llegamos muy tarde. El espectáculo es dantesco, casas derruidas, calles y grandes avenidas enfangadas y salitrosas, árboles secos como esqueletos del pasado, todo muy blanco. Impresiona unos carteles que muestran fotografías de cómo eran esas avenidas antes del desastre, la comparación te muestra la vida comercial y turística con la realidad de hoy.

Comienza un atardecer de los de aquí, cielo rojo brumoso, muy bonito en contraste con el blanco de Epecuén. Volvemos por la otra carrera son solo 7 km que va bordeando el lago, se nos hace muy de noche, Jesús quiere hacer una foto al lago y la vía Láctea pero tenemos que esperar mucho así que volvemos al camping en medio de la noche. Todo el camino de vuelta lo hacemos acompañados por un perrito negro muy guapo.

LUGARES ABANDONADOS DE ARGENTINA

VIlla Epecuén, el pueblo que emergió de las aguas.

Durante décadas, Villa Epecuén fue un pequeño pueblo construido en la orilla de un lago salino de la provincia de Buenos Aires al que acudían miles de personas cada año para disfrutar de las condiciones excepcionales de la laguna y sus beneficios para la salud. Más de 25.000 visitantes al año en los meses del verano austral. Era un lugar de esparcimiento donde todo iba bien. Hasta que dejó de ir. De la noche a la mañana el pueblo empezó a inundarse y acabó hundido bajo las aguas del lago a la orilla del que fue construido. Permaneció sumergido un cuarto de siglo, y ahora acaba de volver a ver la luz del sol. 

Los orígenes de Villa Epecuén se remontan a la década de los años veinte. Situada a unos 600 kilómetros al sudoeste de Buenos Aires, las propiedades salutíferas del lago que le dio nombre se hicieron populares entre las clases acomodadas porteñas y bonaerenses y se construyeron a la orilla del lago decenas de hotelitos y balnearios que llegaron a sumar hasta siete mil plazas hoteleras, en un pueblo que nunca superó los mil quinientos habitantes permanentes. El Lago Epecuén era famoso por su salinidad, hasta diez veces superior a la del mar. Tres líneas de ferrocarril dieron servicio durante décadas a la pequeña población, lo que permitía la llegada de gentes de todo el país.

La ubicación de la pequeña villa vacacional fue la que acabó provocando su desgraciado final. El lago Epecuén es el último de una cadena de lagunas denominada Sistema de las Encadenadas del Oeste, por lo que recibe las aportaciones hídricas de todas las demás, además de un par de arroyos, lo que hace que el nivel de sus aguas oscile mucho, y pueda aumentar peligrosamente. A partir de 1976 se inició el crecimiento continuado de la laguna Epecuén, alrededor de medio metro año. Una serie de diques de tres metros de altura fueron construidos para evitar la inundación del pueblo, pero cuando en 1985 se sucedieron lluvias torrenciales, todo fue insuficiente para salvar la turística Villa Epecuén. Desde 2010 las pocas lluvias y una gras sequia de varios años ha hecho que las aguas vayan abandonen la Villa poco a poco hasta que en la actualidad se pueda transitar, nuevamente, por algunas de sus calles convirtiéndose en un nuevo reclamo turístico, esta vez por su ruina y no por su belleza.

SIGUE LEYENDO

Diarios relacionados

ARGENTINA 00744 SNS 1920w
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.